Sinceramente,
aquella tarde de verano se convirtió en una tarde muy especial. Mi abuelo y yo
nos encontrábamos sentados en el porche
de su casita en la playa, desde allí podíamos observar como las olas
desaparecían en el acantilado y el sol se enfrenta tímidamente a la oscuridad.
La voz de mi abuelo sonaba lejana, estaba tan concentrado en aquel pequeño
pájaro que sobrevolaba sobre la arena que me despiste completamente de la historia
que había comenzado a contar hacía unos minutos…
-¿Qué por qué te digo todo esto?- me preguntó
mi abuelo. -Toni, ¿me estas escuchando?-insistió.
-Sí, perdona
Nono estaba en mi mundo.
-A los chicos
de hoy en día solo os interesa vuestras cosas, los amigos, el fútbol, los
teléfonos siempre con la “guasa” esa, yo
a tu edad marche a buscar trabajo, pero como es normal apenas te interesará mis
batallitas.
-Sabes que no
es así Nono, de todos tus nietos soy el
único que viene a visitarte pero no debería decirte estas cosas…
Aquel silencio se convirtió en un momento
incomodo, “me tenía que haber mordido la lengua” pensé, él no tenía la culpa de
como actúan las demás personas. Entonces mire a mi abuelo, en su aspecto de
persona mayor podía notar el peso de la
edad pero aun así en sus ojos había un brillo especial, en él todavía se veía
vida.
-Nono ¿fue
entonces cuando viajaste por primera vez a Alemania?-
Con aquella
insignificante pregunta a mi abuelo se le ilumino la mirada, me sonrió y empezó
a contarme la primera de sus ‘batallitas’.
Cuando llegue
a Fráncfort, y pise por primera vez una de sus infinitas calles, me sentí como
una hormiga en mitad de un enorme campo, en aquella nueva década ‘los 60’ no
era una simple ciudad sino una de las grandes capitales de Europa, y con tan solo 2.000 pesetas me tuve que
buscar la vida para instalarme los primeros meses y encontrar un trabajo, que
era lo más complicado debido a que no sabía ni una palabra de alemán. Creo que
me estoy empezando a ir por las ramas, iré al grano, comencé a trabajar en el
aeropuerto, primero trasladaba las maletas, les llevaba el equipaje a los
adinerados de la ciudad, siempre en silencio, callado pero con el oído muy fino
y poco a poco dominaba el idioma. A pesar de que yo allí era el último mono en
aquella feria fui subiendo peldaños, mi esfuerzo me costó Toni, los exámenes y
controles los hacia orales porque escribir aquellas palabras con apenas 3
vocales y 10 consonantes no lo conseguí
hasta 10 años más tarde.
Después de un
par de años, conocí a la Nona… tenía 22 años y un día de otoño que me
encontraba jugando al fútbol con los amigos, si Toni yo también fui joven como tú,
recuerdo que le di una patada al balón y segundos después me encontraba en el hospital. La
rodilla se me había salido y del dolor me desmaye, recibí los cuidados de una
enfermera que se llamaba Rose, la muchacha no me entendía muy bien por lo que
le pidió ayuda a su compañera de turno. Melena larga y morena, ojos verdes
esmeralda y una sonrisa tímida, todo un cuerpo perfecto bajo el nombre de María.
Hablaba un poco de español a pesar de que ella era de Sicilia, su acento
italiano me hipnotizo del todo, yo sabía que a ella no le gustaba, solía hablarme
más de su compañera Rose que de ella misma. Después de estar unos meses en
recuperación me dieron el alta médica, me despedí de mis dos enfermeras
pensando que nunca más volvería a ver a María,
recuerdo que en su despedida me dijo “nos vemos pronto”.
Unas semanas más
tarde, el día de Navidad, me incorpore al trabajo. Tenía el turno de noche que
peor manera que pasar aquel día sin tu familia y en un invierno tan frío que el
aeropuerto me parecía un iglú… pero entonces una chica se me acerco para
reservar un vuelo a Sicilia, era María, tan guapa como la recordaba todos los
días que habían pasado desde nuestra
despedida, me sonrió sorprendida al ver una cara conocida y de repente
se echó a llorar. Nos tiramos horas hablando, escuche su historia, sonaba tan
triste, le prometí que la ayudaría y que siempre iba a estar con ella. Y así
fue, hasta el día de hoy, María la mujer de mi vida.
Posdata:
Basada en hechos reales.
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