jueves, 5 de septiembre de 2013

Con N de Nono.

Sinceramente, aquella tarde de verano se convirtió en una tarde muy especial. Mi abuelo y yo nos encontrábamos sentados en el  porche de su casita en la playa, desde allí podíamos observar como las olas desaparecían en el acantilado y el sol se enfrenta tímidamente a la oscuridad. La voz de mi abuelo sonaba lejana, estaba tan concentrado en aquel pequeño pájaro que sobrevolaba sobre la arena que me despiste completamente de la historia que había comenzado a contar hacía unos minutos…

  -¿Qué por qué te digo todo esto?- me preguntó mi abuelo. -Toni, ¿me estas escuchando?-insistió.
-Sí, perdona Nono estaba en mi mundo.
-A los chicos de hoy en día solo os interesa vuestras cosas, los amigos, el fútbol, los teléfonos siempre con la “guasa” esa,  yo a tu edad marche a buscar trabajo, pero como es normal apenas te interesará mis batallitas.
-Sabes que no es así Nono, de todos tus nietos soy  el único que viene a visitarte pero no debería decirte estas cosas…
 Aquel silencio se convirtió en un momento incomodo, “me tenía que haber mordido la lengua” pensé, él no tenía la culpa de como actúan las demás personas. Entonces mire a mi abuelo, en su aspecto de persona mayor  podía notar el peso de la edad pero aun así en sus ojos había un brillo especial, en él todavía se veía vida.
-Nono ¿fue entonces cuando viajaste por primera vez a Alemania?-
Con aquella insignificante pregunta a mi abuelo se le ilumino la mirada, me sonrió y empezó a contarme la primera de sus ‘batallitas’.

Cuando llegue a Fráncfort, y pise por primera vez una de sus infinitas calles, me sentí como una hormiga en mitad de un enorme campo, en aquella nueva década ‘los 60’ no era una simple ciudad sino una de las grandes capitales de Europa,  y con tan solo 2.000 pesetas me tuve que buscar la vida para instalarme los primeros meses y encontrar un trabajo, que era lo más complicado debido a que no sabía ni una palabra de alemán. Creo que me estoy empezando a ir por las ramas, iré al grano, comencé a trabajar en el aeropuerto, primero trasladaba las maletas, les llevaba el equipaje a los adinerados de la ciudad, siempre en silencio, callado pero con el oído muy fino y poco a poco dominaba el idioma. A pesar de que yo allí era el último mono en aquella feria fui subiendo peldaños, mi esfuerzo me costó Toni, los exámenes y controles los hacia orales porque escribir aquellas palabras con apenas 3 vocales y 10 consonantes  no lo conseguí hasta 10 años más tarde.
Después de un par de años, conocí a la Nona… tenía 22 años y un día de otoño que me encontraba jugando al fútbol con los amigos, si Toni yo también fui joven como tú, recuerdo que le di una patada al balón y segundos  después me encontraba en el hospital. La rodilla se me había salido y del dolor me desmaye, recibí los cuidados de una enfermera que se llamaba Rose, la muchacha no me entendía muy bien por lo que le pidió ayuda a su compañera de turno. Melena larga y morena, ojos verdes esmeralda y una sonrisa tímida, todo un cuerpo perfecto bajo el nombre de María. Hablaba un poco de español a pesar de que ella era de Sicilia, su acento italiano me hipnotizo del todo, yo sabía que a ella no le gustaba, solía hablarme más de su compañera Rose que de ella misma. Después de estar unos meses en recuperación me dieron el alta médica, me despedí de mis dos enfermeras pensando que nunca más  volvería a ver a María, recuerdo que en su despedida me dijo “nos vemos pronto”.
Unas semanas más tarde, el día de Navidad, me incorpore al trabajo. Tenía el turno de noche que peor manera que pasar aquel día sin tu familia y en un invierno tan frío que el aeropuerto me parecía un iglú… pero entonces una chica se me acerco para reservar un vuelo a Sicilia, era María, tan guapa como la recordaba todos los días que habían pasado desde nuestra  despedida, me sonrió sorprendida al ver una cara conocida y de repente se echó a llorar. Nos tiramos horas hablando, escuche su historia, sonaba tan triste, le prometí que la ayudaría y que siempre iba a estar con ella. Y así fue, hasta el día de hoy, María la mujer de mi vida.


Posdata: Basada en hechos reales.

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