domingo, 25 de enero de 2015

L. Con F de Francesita



Ella mira demasiado, me regala su perfil… Le escucho susurrar, mientras la observo  como perdía su mirada tras el paisaje que observa por la ventanilla del coche, como si se perdiera en cada verso de su canción favorita y se metiera en la piel de aquellas aves que vuelan por el cielo. Ese cielo que se refleja en el mar que poco a poco se acerca a nosotros. Nuestro aleatorio destino. Elegido por nosotros, ella y yo, solos, perdidos en aquel lugar.

El viento le despeina su media melena que lleva recogida bajo un sombrero tejano, se gira y detrás de ese tono rosado que el sol convierte en los cristales de sus gafas puedo ver sus ojos, sonrientes transformándose en ojos de sorpresa que hablan por si solos al darse cuenta que el viento se lleva su sombrero. Se aleja de mi, del asfalto salta a la arena, corre y sigue corriendo quitándose a la vez sus bambas quedando descalza. Su sombrero cae sobre las rocas parando el recorrido que le ha provocado el viento y que ha convertido en una lucha de gigantes que termina en una derrota victoriosa, con su sombrero y sus pies mojados, sus pelos despeinados y ella acercándose a mi riendo a carcajadas mientras acepto que a pesar de esta escena no me la voy a poder quitar de la cabeza, ella perfectamente imperfecta.

Se dirige a mi hablándome de su torpeza, de su sombrero, habla de “los pelos de loca” que lleva  siempre quejándose, oigo la palabra “paseo”, la oigo hablar pero no la escucho, sigo perdido en sus ojos y miro sus labios que lleva pintados con un rojo discreto, miro sus manos señalando la dirección que quiere seguir, y exactamente lo que creía haber entendido, quería dar un paseo. Pero yo sigo perdido en ella, sin ser consciente de ese día… Decido reaccionar y saco mi cámara y fotografiarla para inmortalizar este momento, tan bonita con su melena al viento y las olas salvajes al fondo, dejándome hipnotizado. Quiere verme surfear me dice, y entonces vuelvo en mi recordando a que habíamos venido, me dirijo al coche para coger mis cosas ella mientras se sienta sobre la arena y a lo lejos la escucho cantar: la silueta del pecado diseñada para mi…

Me quito la ropa, ella me observa, se ha fijado en mi tatuaje y otra vez su mirada lo dice todo, son ojos de deseo. Me pierdo entre las olas como si de esa mirada se tratase, que momento más mágico, pierdo la noción del tiempo, el sol del atardecer se mezcla con cada ola que me sumerge al fondo del mar, salgo a su encuentro y me sorprende con una serie de diferentes poses riendo otra vez a carcajadas. Se ha puesto mi jersey, el viento viene frío, le queda ancho, tanto que apenas se ve el borde de su falda, pero eso me hace pensar que la hace más sexy.

Me siento en la arena, cierro los ojos, los últimos rayos del sol me transmiten su calor en mi cuerpo mojado, al abrirlos tengo su cara enfrente de mi, sonriéndome, pero no con su sonrisa si no con sus ojos, mi mirada fija en sus pupilas mientras se acerca, me besa suavemente y me susurra entre mis labios… Colmillitos afilados, cuéntales lo que te di.

Ella, la arena, sus ojos, las olas, su carcajada, su pelo alocado, mi realidad.


Posdata: él, Leiva, mi inspiración, mi habitación, música, mi relato, mi realidad.



domingo, 16 de febrero de 2014

Con B de M.Benedetti

CORAZÓN CORAZA
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
                                                                                                                                              Mario Benedetti

sábado, 8 de febrero de 2014

Con C de Colorina, colorada..¡Ya NO quiero ser un HADA!


Y entonces la Bella Durmiente se aburrió de esperar al príncipe y despertó para vivir nuevas aventuras, sola y feliz. ¿Por qué el cuento no podría continuar así?

He tenido la afortunada suerte de leer este maravilloso cuento titulado “Colorina, colorada…¡ya NO quiero ser un HADA!” Este cuento infantil narra 6 historias que enfocan la cultura suramericana, son pequeñas historias que pasan de generación en generación contadas para que los niños crezcan  con una mentalidad alimentada de salud y de la naturaleza, nos enseña la importancia de cuidar el medioambiente, crecer en una sociedad libre, ecológica, intercultural, aceptación e igualdad de sexos, historias sin roles en las que como bien se dice en el cuento una princesa puede jugar con barro y un príncipe puede tener miedo.

Aquí os dejo una sinopsis de “Colorina, colorada…¡ya NO quiero ser un HADA!”
Pensar, soñar y creer que es posible construir innovadoras historias para niños y niñas es un bello desafío. Más aún pensando que el mundo de los niños y niñas es un mundo en formación, donde todo puede ser. El presente libro es una bella iniciativa del grupo Feministas Tramando que con el decidor título: “Colorina, colorada, ya no quiero ser una Hada”, da una señal cultural de malestar y de vitalidad para abrir nuevas formas creativas de contar historias para niños y niñas.Los cuentos reunidos en este libro compilatorio pueden leerse desde una mirada amplia, abierta, diversa, ecológica, intercultural, que de alguna manera recogen el imaginario feminista que piensa una sociedad sin ataduras, sin discriminaciones de género, de etnia, de clase, de orientación sexual, todas ellas, miradas que enriquecen otro mundo posible”.

Por ultimo, en mi opinión es un libro muy recomendado para tener en vuestra colección de libros, y es una lectura mas bien apropiada para niños entre 6-12 años.


Categoría: Principes rosas y princesas azules, por una igualdad de genero.

Con I de Infantil.

Ha pasado mucho desde la ultima vez que escribir, no intento justificarme pero es por algo que me hace feliz. Estoy viviendo una etapa de mi vida que me encanta, vivo el dia a dia y por fin siento que hago algo que me gusta. Esta entrada será autobiográfica, y por fin voy a escribir sobre mi.

Era 31 de Septiembre, al dia siguiente tenia que ir a la universidad a matricularme en Pedagogia, no me lo podía creer yo UNIVERSITARIA, pero esa misma mañana me llamaron confirmándome que era aceptada para comenzar dos años en un maravilloso mundo, fui aceptada en el Grado Superior de Educación Infantil. Tenia que decidir mi nueva vida en cuestión de horas, dos caminos totalmente diferente, por un lado la amada y deseada vida universitaria, por otro lado lo que realmente siempre había deseado Eduacion infantil, el primer peldaño para poder conseguir  lo que desde pequeñita decía que quería ser  “yo de mayor quiero cuidar a niños como nosotros”.

Una semana después me adentre en una clase de 32 personas desconocidas que se han ido convirtiendo dia a dia en amigas, compañeras y algunas incluso en hermanas. En la clase de las Leonas se viven risas, emociones, sorpresas, se aprende mucho, muchísimas cosas, desde las bases principales de como cuidar a un lactante, que es con lo que identifica la mayoría de la gente esta profesión, hasta los valores mas importante de esta vida como amar, respetar y valorar a las personas.

Educador/a: Que sirve para dar a una persona los conocimientos que necesita y le enseña a comportarse. Persona que se dedica a la enseñanza.
La educadora infantil no es la persona que trabaja en una guardería, es un modelo a seguir que tendrán niños de 0-3 años en la primera etapa de su vida. Limpiaremos mocos, heridas de sus caídas en los primeros pasos, cambiaremos pañales, daremos papillas, biberones, pero nuestro papel durante estos 3 primeros años de vida será guiar al niño con respeto, confianza, afecto, tolerancia..y sobre todo a enseñarle a ser buena persona.


Todo esto ¿porque lo escribo? A parte de convertir esta pequeña etapa de mi vida en una bonita historia, también para transformar este rincón con un poco de toque infantil, y asi sorprender con algunas entradas dedicadas a estas pequeñas personas tan especiales, los niños.

Posdata: Todos los dias es una aventura asegurada.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Con M de microcuento.

Hoy he soñado contigo. Eso vengo a decirte. Tan breve, tan profundamente íntimo. Tú dentro de mí mientras yo hacía que dormía.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Con N de Nono.

Sinceramente, aquella tarde de verano se convirtió en una tarde muy especial. Mi abuelo y yo nos encontrábamos sentados en el  porche de su casita en la playa, desde allí podíamos observar como las olas desaparecían en el acantilado y el sol se enfrenta tímidamente a la oscuridad. La voz de mi abuelo sonaba lejana, estaba tan concentrado en aquel pequeño pájaro que sobrevolaba sobre la arena que me despiste completamente de la historia que había comenzado a contar hacía unos minutos…

  -¿Qué por qué te digo todo esto?- me preguntó mi abuelo. -Toni, ¿me estas escuchando?-insistió.
-Sí, perdona Nono estaba en mi mundo.
-A los chicos de hoy en día solo os interesa vuestras cosas, los amigos, el fútbol, los teléfonos siempre con la “guasa” esa,  yo a tu edad marche a buscar trabajo, pero como es normal apenas te interesará mis batallitas.
-Sabes que no es así Nono, de todos tus nietos soy  el único que viene a visitarte pero no debería decirte estas cosas…
 Aquel silencio se convirtió en un momento incomodo, “me tenía que haber mordido la lengua” pensé, él no tenía la culpa de como actúan las demás personas. Entonces mire a mi abuelo, en su aspecto de persona mayor  podía notar el peso de la edad pero aun así en sus ojos había un brillo especial, en él todavía se veía vida.
-Nono ¿fue entonces cuando viajaste por primera vez a Alemania?-
Con aquella insignificante pregunta a mi abuelo se le ilumino la mirada, me sonrió y empezó a contarme la primera de sus ‘batallitas’.

Cuando llegue a Fráncfort, y pise por primera vez una de sus infinitas calles, me sentí como una hormiga en mitad de un enorme campo, en aquella nueva década ‘los 60’ no era una simple ciudad sino una de las grandes capitales de Europa,  y con tan solo 2.000 pesetas me tuve que buscar la vida para instalarme los primeros meses y encontrar un trabajo, que era lo más complicado debido a que no sabía ni una palabra de alemán. Creo que me estoy empezando a ir por las ramas, iré al grano, comencé a trabajar en el aeropuerto, primero trasladaba las maletas, les llevaba el equipaje a los adinerados de la ciudad, siempre en silencio, callado pero con el oído muy fino y poco a poco dominaba el idioma. A pesar de que yo allí era el último mono en aquella feria fui subiendo peldaños, mi esfuerzo me costó Toni, los exámenes y controles los hacia orales porque escribir aquellas palabras con apenas 3 vocales y 10 consonantes  no lo conseguí hasta 10 años más tarde.
Después de un par de años, conocí a la Nona… tenía 22 años y un día de otoño que me encontraba jugando al fútbol con los amigos, si Toni yo también fui joven como tú, recuerdo que le di una patada al balón y segundos  después me encontraba en el hospital. La rodilla se me había salido y del dolor me desmaye, recibí los cuidados de una enfermera que se llamaba Rose, la muchacha no me entendía muy bien por lo que le pidió ayuda a su compañera de turno. Melena larga y morena, ojos verdes esmeralda y una sonrisa tímida, todo un cuerpo perfecto bajo el nombre de María. Hablaba un poco de español a pesar de que ella era de Sicilia, su acento italiano me hipnotizo del todo, yo sabía que a ella no le gustaba, solía hablarme más de su compañera Rose que de ella misma. Después de estar unos meses en recuperación me dieron el alta médica, me despedí de mis dos enfermeras pensando que nunca más  volvería a ver a María, recuerdo que en su despedida me dijo “nos vemos pronto”.
Unas semanas más tarde, el día de Navidad, me incorpore al trabajo. Tenía el turno de noche que peor manera que pasar aquel día sin tu familia y en un invierno tan frío que el aeropuerto me parecía un iglú… pero entonces una chica se me acerco para reservar un vuelo a Sicilia, era María, tan guapa como la recordaba todos los días que habían pasado desde nuestra  despedida, me sonrió sorprendida al ver una cara conocida y de repente se echó a llorar. Nos tiramos horas hablando, escuche su historia, sonaba tan triste, le prometí que la ayudaría y que siempre iba a estar con ella. Y así fue, hasta el día de hoy, María la mujer de mi vida.


Posdata: Basada en hechos reales.

martes, 3 de septiembre de 2013

Con D de deseo.

Cogió su portátil dispuesta a iniciar su nueva historia.
Cloe tenía perspectivas para este nuevo año, a pesar de que el 13 fuese un número supersticioso, el 31 de diciembre a las 00:00 se comió las 12 uvas, dio el primer paso con el pie derecho y sorbió  un traguito de  la copa de champagne. Solo le faltó una cosa. No había pedido un deseo. Ella no creía en pedir deseos a los estrellas fugaces, aunque lo hacía, ni tampoco en cerrar los ojos cuando eran las 11:11, aunque también lo hacía, o cuando llegaba el día de su cumpleaños y se encontraba cara a cara con las velas siempre le pedía ayuda a su prima pequeña para soplarlas y compartir su deseo… pero  esa  noche Cloe pensó que ya le había dedicado mucho tiempo a planear las cosas, a pensarlas demasiado y luego no salir como ella se lo esperaba , tenía  las cosas claras el 1 de Enero de 2013 intentaría cambiar su vida.
Aquella noche en su cama, después de haber vuelto de la fiesta de fin de año, no podía dormir su cabecita no paraba de dar vueltas – ¿intentar cambiar mi vida?- se preguntó, -¿solo por empezar un año nuevo? suena como cuando las personas que quieren hacer dieta dicen el día 1 empiezo seriamente- y entonces se dio cuenta que otra vez lo había vuelto a hacer, estaba pensando las cosas demasiado, ella  era así y por más que deseará cambiarlo no lo lograría y menos en 24h. Al final,  después de dar muchas vueltas en la cama, Cloe se rindió y sus ojos  se cerraron cayendo en un sueño.

3 de Septiembre, acabo de encontrar en archivos guardados mi supuesto ‘diario’ con el nombre de “365 días en la vida de Cloe”.. ¿En que estaría pensando? ¡Ah, ya me acuerdo: en que este año sería mi año! Pues Querido Diario, dos puntos, de momento hasta el día de hoy creo que no he salido en las noticias, como mucho en una pequeña foto en la esquina izquierda de la página 35 del periódico de la universidad, junto a mis compañeros de laboratorio, ah y la foto era en blanco y negro. Perdón no pretendía ser irónica pero lo único  bueno que me ha sucedido es que he acabado el primer año en óptica con todo aprobado.
El verano ha pasado tan rápido, como si los meses se hayan convertido en minutos, y los días en décimas de segundo, yo me encuentro igual que siempre pero echo en falta algo en mi vida y por muchos deseos que niego haber pedido, todavía no se ha cumplido ninguno, en especial.. Bueno en especial  el deseo de no estar sola…

Quien le iba a decir a Cloe que ese día, cuando salió a dar su paseo  patinando por el recorrido de todos los días se cruzaría con su media naranja, pero no fue entonces, sino dos meses después, el día siguiente de sus 22 cumpleaños. Cloe estaba sentada en el banco de siempre e inesperadamente  aquel chico se le acerco a preguntarle la hora.. las 11:11.
 ¿Casualidad? ¿Destino? O que nunca tuvo que desconfiar de su rutina…


Posdata: Deseo…