Hoy he soñado contigo.
Eso vengo a decirte. Tan breve, tan profundamente íntimo. Tú dentro de mí
mientras yo hacía que dormía.
viernes, 6 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
Con N de Nono.
Sinceramente,
aquella tarde de verano se convirtió en una tarde muy especial. Mi abuelo y yo
nos encontrábamos sentados en el porche
de su casita en la playa, desde allí podíamos observar como las olas
desaparecían en el acantilado y el sol se enfrenta tímidamente a la oscuridad.
La voz de mi abuelo sonaba lejana, estaba tan concentrado en aquel pequeño
pájaro que sobrevolaba sobre la arena que me despiste completamente de la historia
que había comenzado a contar hacía unos minutos…
-¿Qué por qué te digo todo esto?- me preguntó
mi abuelo. -Toni, ¿me estas escuchando?-insistió.
-Sí, perdona
Nono estaba en mi mundo.
-A los chicos
de hoy en día solo os interesa vuestras cosas, los amigos, el fútbol, los
teléfonos siempre con la “guasa” esa, yo
a tu edad marche a buscar trabajo, pero como es normal apenas te interesará mis
batallitas.
-Sabes que no
es así Nono, de todos tus nietos soy el
único que viene a visitarte pero no debería decirte estas cosas…
Aquel silencio se convirtió en un momento
incomodo, “me tenía que haber mordido la lengua” pensé, él no tenía la culpa de
como actúan las demás personas. Entonces mire a mi abuelo, en su aspecto de
persona mayor podía notar el peso de la
edad pero aun así en sus ojos había un brillo especial, en él todavía se veía
vida.
-Nono ¿fue
entonces cuando viajaste por primera vez a Alemania?-
Con aquella
insignificante pregunta a mi abuelo se le ilumino la mirada, me sonrió y empezó
a contarme la primera de sus ‘batallitas’.
Cuando llegue
a Fráncfort, y pise por primera vez una de sus infinitas calles, me sentí como
una hormiga en mitad de un enorme campo, en aquella nueva década ‘los 60’ no
era una simple ciudad sino una de las grandes capitales de Europa, y con tan solo 2.000 pesetas me tuve que
buscar la vida para instalarme los primeros meses y encontrar un trabajo, que
era lo más complicado debido a que no sabía ni una palabra de alemán. Creo que
me estoy empezando a ir por las ramas, iré al grano, comencé a trabajar en el
aeropuerto, primero trasladaba las maletas, les llevaba el equipaje a los
adinerados de la ciudad, siempre en silencio, callado pero con el oído muy fino
y poco a poco dominaba el idioma. A pesar de que yo allí era el último mono en
aquella feria fui subiendo peldaños, mi esfuerzo me costó Toni, los exámenes y
controles los hacia orales porque escribir aquellas palabras con apenas 3
vocales y 10 consonantes no lo conseguí
hasta 10 años más tarde.
Después de un
par de años, conocí a la Nona… tenía 22 años y un día de otoño que me
encontraba jugando al fútbol con los amigos, si Toni yo también fui joven como tú,
recuerdo que le di una patada al balón y segundos después me encontraba en el hospital. La
rodilla se me había salido y del dolor me desmaye, recibí los cuidados de una
enfermera que se llamaba Rose, la muchacha no me entendía muy bien por lo que
le pidió ayuda a su compañera de turno. Melena larga y morena, ojos verdes
esmeralda y una sonrisa tímida, todo un cuerpo perfecto bajo el nombre de María.
Hablaba un poco de español a pesar de que ella era de Sicilia, su acento
italiano me hipnotizo del todo, yo sabía que a ella no le gustaba, solía hablarme
más de su compañera Rose que de ella misma. Después de estar unos meses en
recuperación me dieron el alta médica, me despedí de mis dos enfermeras
pensando que nunca más volvería a ver a María,
recuerdo que en su despedida me dijo “nos vemos pronto”.
Unas semanas más
tarde, el día de Navidad, me incorpore al trabajo. Tenía el turno de noche que
peor manera que pasar aquel día sin tu familia y en un invierno tan frío que el
aeropuerto me parecía un iglú… pero entonces una chica se me acerco para
reservar un vuelo a Sicilia, era María, tan guapa como la recordaba todos los
días que habían pasado desde nuestra
despedida, me sonrió sorprendida al ver una cara conocida y de repente
se echó a llorar. Nos tiramos horas hablando, escuche su historia, sonaba tan
triste, le prometí que la ayudaría y que siempre iba a estar con ella. Y así
fue, hasta el día de hoy, María la mujer de mi vida.
Posdata:
Basada en hechos reales.
martes, 3 de septiembre de 2013
Con D de deseo.
Cogió su
portátil dispuesta a iniciar su nueva historia.
Cloe tenía
perspectivas para este nuevo año, a pesar de que el 13 fuese un número
supersticioso, el 31 de diciembre a las 00:00 se comió las 12 uvas, dio el
primer paso con el pie derecho y sorbió
un traguito de la copa de
champagne. Solo le faltó una cosa. No había pedido un deseo. Ella no creía en
pedir deseos a los estrellas fugaces, aunque lo hacía, ni tampoco en cerrar los
ojos cuando eran las 11:11, aunque también lo hacía, o cuando llegaba el día de
su cumpleaños y se encontraba cara a cara con las velas siempre le pedía ayuda
a su prima pequeña para soplarlas y compartir su deseo… pero esa
noche Cloe pensó que ya le había dedicado mucho tiempo a planear las
cosas, a pensarlas demasiado y luego no salir como ella se lo esperaba ,
tenía las cosas claras el 1 de Enero de
2013 intentaría cambiar su vida.
Aquella noche
en su cama, después de haber vuelto de la fiesta de fin de año, no podía dormir
su cabecita no paraba de dar vueltas – ¿intentar cambiar mi vida?- se preguntó,
-¿solo por empezar un año nuevo? suena como cuando las personas que quieren
hacer dieta dicen el día 1 empiezo seriamente- y entonces se dio cuenta que otra
vez lo había vuelto a hacer, estaba pensando las cosas demasiado, ella era así y por más que deseará cambiarlo no lo
lograría y menos en 24h. Al final,
después de dar muchas vueltas en la cama, Cloe se rindió y sus ojos se cerraron cayendo en un sueño.
3 de Septiembre, acabo de encontrar en archivos guardados mi
supuesto ‘diario’ con el nombre de “365 días en la vida de Cloe”.. ¿En que
estaría pensando? ¡Ah, ya me acuerdo: en que este año sería mi año! Pues
Querido Diario, dos puntos, de momento hasta el día de hoy creo que no he
salido en las noticias, como mucho en una pequeña foto en la esquina izquierda
de la página 35 del periódico de la universidad, junto a mis compañeros de
laboratorio, ah y la foto era en blanco y negro. Perdón no pretendía ser irónica
pero lo único bueno que me ha sucedido
es que he acabado el primer año en óptica con todo aprobado.
El verano ha pasado tan rápido, como si los meses se hayan
convertido en minutos, y los días en décimas de segundo, yo me encuentro igual
que siempre pero echo en falta algo en mi vida y por muchos deseos que niego
haber pedido, todavía no se ha cumplido ninguno, en especial.. Bueno en
especial el deseo de no estar sola…
Quien le iba a decir a Cloe que ese día, cuando salió a dar
su paseo patinando por el recorrido de
todos los días se cruzaría con su media naranja, pero no fue entonces, sino dos
meses después, el día siguiente de sus 22 cumpleaños. Cloe estaba sentada en el
banco de siempre e inesperadamente aquel
chico se le acerco a preguntarle la hora.. las 11:11.
¿Casualidad? ¿Destino?
O que nunca tuvo que desconfiar de su rutina…
Posdata: Deseo…
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